De nuevo la formación como moneda de cambio

Justos por pecadores. La formación como moneda de cambio. Entre las noticias del día hoy encontramos una especialmente impactante para nuestro sector. Tal y como titula El Economista en su portal digital “Hacienda plantea ajustar 250 millones de déficit con dinero de la formación”.

Si continuamos citando el artículo, podemos leer que se trata de “Una propuesta que los responsables de la Secretaría de Estado de Empleo plantearon a los representantes de la patronal CEOE durante la reunión que mantuvieron esta misma semana y en la que se les anunciaba también la decisión de excluir a los agentes sociales del órgano de control de las convocatorias, cuyas competencias asumiría en exclusiva el Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE)”

Con esto, quieren tomar medidas para cumplir con el déficit público de este año exigido por Bruselas. Hay que, según los datos, llevar el índice al 3,7%. Pero ¿a cualquier precio?

Desde Innovación y Cualificación creemos que es una grave equivocación actuar en contra de una herramienta tan importante para la prosperidad laboral como es la formación. Actuar en favor del déficit en nuestro país y en perjuicio de la formación es la pescadilla que se muerde la cola. Está en juego la cultura, preparación y futuro de nuestra sociedad.

Con estos datos resulta complicado comprender esta medida urgente. Se trata de un derecho de empresas y trabajadores y sobre todo una necesidad para seguir avanzando. Es en definitiva una partida presupuestaria con un único destino: seguir formando a trabajadores y capacitar a personas desempleadas para mejorar sus posibilidades de empleabilidad. Lo que se traduce en mayor opciones laborales, mejor rendimiento y por consiguiente, la mejora en la economía de nuestro país.

Es impensable comprender este planteamiento ¿Cómo algo que perjudica a la formación de la sociedad puede ser beneficioso para un país? ¿Es realmente necesario recortar en este ámbito? Solo hay que guiarse por las últimas cifras de empleabilidad. Y es que un 50% de los trabajadores que consiguen un empleo provienen de la Formación Profesional Dual.

Y es que la formación mueve el . Desempeñar las responsabilidades de cualquier puesto de trabajo requiere de personal cualificado. Si un país no apuesta por formar a su sociedad, es país que apuesta por el atraso.

De momento la amenaza es una realidad. Ojalá que en los próximos días la reflexión y el debate sean protagonistas en la agenda del Gobierno y reconsideren esta medida extrema para buscar una alternativa más saludable para el global de la población que apuesta por que la situación mejore en todos los niveles.

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