Tipos de calificación en teleformación

Como en toda la formación, el final está marcado por las calificaciones. En entradas anteriores abordamos la importancia de la evaluación eLearning para detectar las carencias y debilidades de un curso y poder establecer mejoras para los próximos.

Pero por supuesto, no hay que olvidarse que el alumno también necesita calificación. EL proceso de evaluación debe ser un proceso integral que evalúe los resultados obtenidos por el alumno y los procesos de enseñanza-aprendizaje, como los recursos, materiales, labor docente, organización o metodologías.
En este sentido, debe responder a las siguientes preguntas:

  • Qué evaluar: contenido, grado de consecución de objetivos, transferencia al puesto de trabajo, etc.
  • Para qué evaluar: objetivos, si la organización y la ejecución han sido adecuadas, etc.
  • Dónde evaluar: plataforma formativa, aula.
  • Cómo evaluar: método, actividades, foros.
  • Cuándo evaluar: antes, durante, después de la acción formativa.
  • Quiénes llevarán a cabo la evaluación: docentes, agentes externos, etc.
  • A quién va dirigido el proceso de evaluación: alumnado, docentes, centro.

Para poder responder a todo, es necesario diseñar un plan de evaluación en el que se contemplen todos los aspectos del proceso y las acciones a llevar a cabo en los diferentes momentos: antes, durante y después de la acción formativa.

Antes de la acción formativa

La parte previa a la realización del curso es realizar una evaluación diagnóstica para conocer el punto de partida del alumnado. Una evaluación inicial en la que podamos deducir el nivel de conocimiento respecto al tema del curso. Teniendo en cuenta además, las experiencias, características y recursos de la entidad.

La adjudicación de un alumnado a un grupo concreto debe ser algo provisional, ya que los factores a tener en cuenta en la evaluación inicial no deben ser solamente los meramente académicos, sino que a lo largo del proceso se debe llevar a cabo una observación y evaluación continua. Además, antes de comenzar la acción, es necesario evaluar otros aspectos como la disponibilidad de medios y recursos, contenidos que se utilizarán, metodologías, etc, siendo conveniente que las personas encargadas sean agentes externos diferentes a los autores u organizadores del curso.

Durante la acción formativa

En este punto es lo que conocemos como Evaluación Continua. No solo es interesante los resultados finales si no el desarrollo del curso, es decir, valorar el proceso de aprendizaje y los aspectos del mismo.

Aquí, se atenderá a las calificaciones resultantes de los test o actividades realizadas, pero también habrá que definir una serie de aspectos de la evaluación a considerar, encontrándose entre otros:

Progresos del alumnado: realización de autoevaluaciones y actividades planteadas.

Proactividad, autonomía y toma de decisiones ante las dificultades encontradas.

Grado de participación mediante las herramientas de comunicación y redes sociales.

Valor añadido en la construcción del conocimiento y trabajo colaborativo, mediante las aportaciones realizadas al grupo.

Interpretación, análisis, comprensión y organización de la información.

Reflexión y originalidad en la realización de las actividades

Interés demostrado por la acción formativa.

Después de la acción formativa

Tras finalizar la acción formativa es necesario evaluar de forma global los resultados y el proceso seguido por el alumnado, teniendo en cuenta todos los criterios establecidos para ello, así como el punto del que se partió.

Asimismo, es importante valorar otros aspectos del proceso, no solo en relación al desempeño del alumnado, como son:

Satisfacción del alumnado con la acción formativa

Labor docente

Calidad del proceso formativo

Metodologías y programa formativo

Materiales y recursos utilizados en el proceso

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